viernes, 4 de mayo de 2018

Horología: El estudio del tiempo




Según el diccionario, la horología es la ciencia de la medida del tiempo, en la que se basa la construcción de los cronómetros.

En la Antigüedad, la medición del tiempo la marcaban el amanecer y el ocaso.

Desde el principio de la humanidad se han inventado distintos objetos para medir el paso del tiempo, pronto se dieron cuenta de que la sombra que proyectaba un objeto vertical cambiaba a lo largo del día, tanto de posición como de tamaño. Así nacieron los primeros relojes de sol.

Civilizaciones como la egipcia o romana, construyeron obeliscos con este fin hace más de 5.000 años. El problema era que, durante la noche o en días nublados, este sistema no funcionaba. También había que tener en cuenta que, dependiendo de las estaciones, las horas de luz del día disminuían y aumentaban. Por ello se fueron perfeccionando, elaborándose relojes de sol con círculos concéntricos que reflejaban las estaciones, los días del mes, los meses del año e incluso, los signos del zodiaco.

Pronto fueron evolucionando hacia los relojes de agua, clepsidra (ladrona de agua), y de arena. Sin ser muy exactos, ayudaban a medir las horas del día mediante el trasvase de agua o arena de un recipiente a otro, pero se dieron cuenta de que no eran muy exactos ya que a medida que disminuía el agua, se ralentizaba su caída.


En el siglo X surgen los primeros relojes de engranajes, un sistema que funcionaba con unos pesos y unas ruedas dentadas por las que avanzaba el sistema, a intervalos regulares. Asociados a la vida eclesiástica y monacal, los monjes se ocupaban de ajustarlos y cuidarlos día y noche. Estos relojes eran mucho más fiables y permitieron conocer la hora del día con exactitud, por primera vez.

La siguiente evolución se produjo en el siglo XVII cuando se introdujo el péndulo para darles una mayor exactitud, la rueda avanzaba por los engranajes y el péndulo era impulsado hacia un lado y otro por la inercia.


El posterior paso revolucionario se produjo con los relojes electrónicos, basados en el movimiento de un cristal que vibra, creando una señal eléctrica con una frecuencia exacta. El cristal suele ser de cuarzo.


Sin embargo, no fue hasta la creación de los relojes atómicos cuando se logró una medición exacta del tiempo.  Estos, utilizan la resonancia del átomo de cesio, ya que vibra con una frecuencia exacta cada segundo. Desde 1967 el Sistema Internacional de Unidades (SI) define el segundo como el número de ciclos de este átomo.

Los relojes atómicos tienen una gran precisión. En base a esta precisión, se ha desarrollado una escala de tiempo universal UTC (Coordinated Universal Time o Temps Universel Coordonné) que mantiene una escala de tiempo continua, estable y admite características como segundos intercalares, que se agregan para compensar la desaceleración por la rotación de la Tierra.

El desarrollo de relojes atómicos, los satélites de comunicación, GPS y servidores de tiempo NTP, ha sido vital para las tecnologías actuales.
Desde Ambrosio Pérez Joyeros, esperamos que os haya gustado esta breve historia sobre la medición del tiempo. Una extraordinaria mezcla de técnica y arte que, junto con la tecnología actual, ha permitido que tengamos relojes cada vez más precisos.
¡Ven a visitarnos y disfruta del apasionante mundo de la relojería!


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